Un viaje a medida no es un producto de catálogo con su etiqueta puesta: es un encargo. Hasta que no sé cuántos días tienes, en qué fechas, cuántos sois y con qué nivel de comodidad quieres moverte, cualquier número que te diera me lo estaría inventando.
Y hay algo más incómodo de decir: el mismo destino, los mismos días y la misma categoría de hotel pueden dar presupuestos que no se parecen en nada, solo por cuándo viajas. Así que cuando alguien te suelta una cifra cerrada antes de preguntarte nada, o tira por lo bajo para engancharte, o tira por lo alto para cubrirse.
Lo que sí puedo explicarte —y es de lo que va esta página— es qué decisiones mueven el presupuesto de verdad. Con eso, el día que veas números, sabrás leerlos.