El error más habitual es confundir aprovechar con hacer muchas cosas. Aprovechar, para mí, es: llegar a un sitio y sentirlo, comer sin mirar el reloj, caminar sin prisa, descansar lo suficiente para disfrutar el día siguiente, y volver con energía, no con resaca de viaje.
Cuando un itinerario está demasiado lleno, no disfrutas lo que haces y te frustras por lo que «no te da tiempo». Por eso, «menos» suele ser «mejor».