Este es el clásico. Ves una oferta, la compras y te quedas tranquilo. Hasta que te das cuenta de que: llegas a una hora que no te permite hacer nada, o sales tan pronto que el último día desaparece, o tienes una escala que te deja reventado.
Un vuelo no es solo un precio. Es cómo empieza y cómo termina tu viaje.